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Luis Bassat, para mi, es el mejor publicista español y supongo que para muchos también. Es doctor Honoris Causa y ha sido premiado muchísimas veces por sus anuncios publicitarios.

Analizando las palabras de este gran publicista: “hay que enamorar a alguien para que quiera tu producto y considere tu marca”, tiene la gran cualidad de saber cómo reacciona la gente, observa cómo se comporta el mundo desde: cómo compra, hasta cómo se relaciona con los de su entorno. Sea por esto o por intuición, sabe positivamente como reacciona una determinada sociedad ante un determinado mensaje: “la comunicación es una fuerza incontenible que todos llevamos dentro, no conoce limites ni barreras, nuestro trabajo es abrirles camino”. Un creativo no es buen creativo sino sabe comunicar sus ideas, y es cierto que hemos pasado de una publicidad racional, la de hace muchos años, a la emocional, ahora se habla de los valores de la marca, de los estilos de sus consumidores y olvidamos decir que el producto sirve para algo, por lo tanto, el spot que vende de verdad son aquellos donde tú marcas la diferencia: “YO SOY ASI Y NO HAY NADIE MÁS QUE SEA COMO YO”

Convencer al consumidor a partir de estimular sus emociones, que con ese objeto que consume se sentirá mejor y por lo tanto será más feliz en su vida con él, es lo que hace que sea único.

Creo que un buen publicista debe primeramente documentarse de estas personas, que en mi opinión, poseen un recorrido y una experiencia en el campo de la publicidad, para así poder como buen creativo, crear su propia obra. Recomiendo recomiendo que leáis sus libros:

El libro rojo de la publicidad

El libro rojo de las marcas

Confesiones personales de un publicista

Porque como menciona en las contraportas de alguno de sus libros tenemos que ser conscientes de:

Que si realmente queremos entender qué es una marca, debemos empezar por preguntarnos qué significado tiene el producto en la vida del consumidor.

Los productos se hacen en las fabricas pero las marcas se crean y viven en la mente.

Vender es humano. Fidelizar es divino.